Un terremoto de 6,1 grados sacudió el oeste de Japón, dejando un saldo de tres muertos y 300 heridos, informó la Agencia Meteorológica de Japón (JMA). Entre las víctimas se encuentra una niña de nueve años que falleció al caerle un muro sobre su vivienda.
El sismo tuvo su hipocentro a 13 kilómetros de profundidad en la prefectura de Osaka, en la isla de Honshu, a unos 500 kilómetros al oeste de Tokio. Inicialmente, la JMA había registrado una magnitud de 5,9, que luego fue actualizada a 6,1. A pesar de la intensidad, no se activó alerta de tsunami.
El movimiento provocó derrumbes e incendios en edificios de Osaka y Takatsuki, con varias personas atrapadas bajo los escombros. Además, se reportaron daños en infraestructuras y cortes en los servicios de transporte:
Se suspendieron los trenes bala y los servicios ferroviarios locales en Osaka, Shiga, Kioto y Nara.
El aeropuerto de Kansai fue cerrado temporalmente mientras se inspeccionaban las pistas.
Las autoridades locales desplegaron equipos de emergencia para asistir a los afectados y garantizar la seguridad en las zonas más golpeadas por el sismo.