La comisión investigadora del accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz, Córdoba, señaló que una fractura en uno de los carriles podría haber provocado el descarrilamiento que terminó con 45 víctimas. El informe preliminar divulgado este viernes apunta a que la fisura se habría producido a la altura de una soldadura, aunque los expertos aclararon que se trata de una “hipótesis de trabajo” que requiere análisis más detallados.
La alerta surgió tras detectarse “muescas” en las ruedas de tres trenes que pasaron por la estación poco antes del accidente del tren Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid. Los últimos vagones de esta formación descarrilaron justo cuando otro tren, el Alvia, circulaba en sentido contrario, también saliéndose de las vías. Ambos transportaban en total unas 480 personas y viajaban a más de 200 km/h, velocidad permitida para ese tramo.
“El análisis de las muescas y la deformación observada en el carril es compatible con que el mismo estuviera fracturado”, explicó la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), dependiente del Ministerio de Transportes. No se detectaron errores humanos en el accidente.
Los investigadores aún estudian si la fractura se originó por falta de mantenimiento o por defectos en los sistemas de control, y mantienen abierta la investigación para corroborar la hipótesis con cálculos y análisis de materiales más exhaustivos.
El siniestro obligó a cortar totalmente el servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, mientras los bomberos trabajaban para rescatar a los pasajeros atrapados entre los vagones retorcidos. La tragedia se suma a otro accidente reciente en Gelida, Barcelona, donde falleció un maquinista, reavivando el debate sobre la seguridad ferroviaria en España.
Las autoridades españolas insistieron en la cautela y advirtieron que no se pueden sacar conclusiones definitivas hasta finalizar todos los análisis técnicos y periciales.