La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, provocó un fuerte sacudón dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y abrió una nueva etapa marcada por la incertidumbre y la disputa por el poder. En ese escenario, el nombre de Rosalinda González Valencia, apodada “La jefa”, reaparece como una de las figuras con mayor peso dentro de la organización.
El fallecimiento del líder narco generó una reacción violenta en distintos puntos del país, con bloqueos, quema de vehículos y enfrentamientos armados, lo que volvió a poner en foco la estructura interna del cartel y quién podría ocupar el lugar de mando.
González Valencia nació en 1963 en Michoacán y proviene de una familia con vínculos históricos con el narcotráfico. Varios de sus hermanos integran el grupo conocido como Los Cuinis, considerado el brazo financiero del CJNG y señalado por maniobras de lavado de dinero a nivel internacional.
Su relación con Oseguera Cervantes comenzó en Estados Unidos y, con el paso de los años, su rol dentro del entramado criminal fue creciendo hasta convertirse —según investigaciones judiciales— en una pieza clave en la administración de los recursos económicos del cartel, lo que le valió el apodo con el que es conocida.
A lo largo de los últimos años, González Valencia enfrentó distintos procesos judiciales. Fue detenida por primera vez en 2018 acusada de manejar fondos del CJNG y, aunque recuperó la libertad bajo fianza, volvió a ser arrestada en 2021 en un operativo federal. En 2023 recibió una condena por lavado de dinero y, tras cumplir parte de la pena, obtuvo la libertad anticipada en 2025.
Con la caída del histórico líder del cartel, su figura vuelve a cobrar relevancia en medio de un escenario de tensión. Analistas y autoridades siguen de cerca los movimientos internos del CJNG, mientras México permanece en alerta ante el riesgo de una escalada de violencia derivada de la reorganización del grupo criminal.