El Supremo Tribunal Federal (STF) dictó este miércoles una de las sentencias más contundentes en la historia reciente de Brasil: 76 años y 3 meses de prisión para los hermanos Chiquinho y Domingos Brazão por planificar y ordenar el asesinato de la concejala y activista social Marielle Franco y de su chofer, Anderson Gomes, en marzo de 2018.
Según la Procuraduría General de la República>, no hubo dudas sobre la autoría intelectual de los condenados. El Ministerio Público afirmó que el móvil fue político: las iniciativas impulsadas por Franco desde el Concejo Municipal afectaban intereses vinculados a la regularización de tierras bajo control de milicias en Río de Janeiro.
La decisión fue tomada por la Primera Sala del tribunal, con el voto del relator Alexandre de Moraes, acompañado por Cristiano Zanin, Carmen Lúcia y Flávio Dino>, presidente del STF.
En el mismo fallo, el exjefe de la Policía Civil de Río, Rivaldo Barbosa>, fue condenado a 18 años por obstrucción a la justicia y corrupción, aunque resultó absuelto por el delito de homicidio. El mayor de la Policía Militar Ronald Alves de Paula recibió 56 años de prisión, mientras que el expolicía militar Robson Calixto fue condenado a 9 años.
Marielle Franco tenía 38 años cuando fue acribillada el 14 de marzo de 2018 al salir de un acto político en el centro de Río. Afrodescendiente, lesbiana y nacida en una favela, se había convertido en una de las voces más firmes contra las milicias y la violencia institucional. Concejala por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), su figura trascendió fronteras y el caso se transformó en símbolo internacional de la lucha contra la impunidad.
Las milicias, formadas originalmente en los años 80 con el argumento de combatir el narcotráfico, derivaron en estructuras criminales dedicadas al control territorial y a negocios inmobiliarios irregulares. Según la acusación, la oposición frontal de Franco a esos intereses selló su destino.