En una finca de Costa Rica, el padre Alejandro Sandí lleva adelante una iniciativa que une su vocación religiosa con el compromiso por el bienestar animal.
Desde hace más de dos décadas, el sacerdote rescata perros en situación de calle para brindarles atención médica, alimentación y un espacio seguro. Con el paso del tiempo, y ante reiterados casos de adopciones fallidas, decidió asumir su cuidado de manera permanente.
Así nació C.A.S.A. (Casa, Alimento, Salud y Ambiente Seguro), un predio de tres mil metros cuadrados donde actualmente viven unos 60 perros, en su mayoría de edad avanzada. En su momento, el refugio llegó a albergar hasta 120 animales.
El proyecto se sostiene con esfuerzo personal: Sandí adquirió el terreno mediante un préstamo y la venta de su propio vehículo. Además, continúa colaborando con otros rescatistas cuando dispone de recursos adicionales.
Consciente de sus limitaciones, el sacerdote decidió no incorporar más animales ni promover nuevas adopciones, priorizando garantizar el bienestar de los perros que ya están bajo su cuidado.
Para Sandí, su tarea va más allá de un refugio: se trata de una misión vinculada al cuidado de la creación, en línea con el mensaje del Papa Francisco sobre la responsabilidad humana frente al entorno.
Hoy, el proyecto representa un hogar definitivo para decenas de animales que encontraron allí una segunda oportunidad, lejos del abandono y el maltrato.