Maribel Ruiz, una vecina de 64 años de Los Barrios, Cádiz, vivió una experiencia traumática luego de viajar a Turquía con la intención de realizarse una operación mamaria, en un contexto de turismo estético cada vez más frecuente por costos reducidos.
Durante su estadía en Estambul, además de la intervención principal, recibió una oferta adicional para mejorar su salud bucal a bajo costo, propuesta que aceptó creyendo que se trataba de un tratamiento sencillo.
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Una intervención inesperada que cambió su vida
Sin embargo, tras someterse al procedimiento dental, despertó para descubrir que le habían extraído la totalidad de sus dientes, incluyendo piezas naturales e implantes previos.
Según su relato, la clínica justificó la decisión alegando un supuesto mal estado bucal, prometiendo una prótesis nueva como reemplazo.
No obstante, el tratamiento posterior fue, según denunció, profundamente deficiente. La dentadura provisional resultó dolorosa, no se ajustaba correctamente y le impedía hablar o alimentarse con normalidad.
Ante la falta de soluciones satisfactorias, Maribel regresó a España enfrentando graves secuelas físicas y emocionales.
Durante meses debió alimentarse exclusivamente con comidas blandas y líquidos, mientras el impacto psicológico derivó en aislamiento, pérdida de peso y una profunda afectación de su autoestima.
El caso generó gran repercusión mediática y se convirtió en una advertencia sobre los riesgos del turismo médico de bajo costo, especialmente cuando se realiza en contextos donde los estándares regulatorios pueden resultar insuficientes.