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El Mundo Ecuador

Una niña sufrió graves secuelas tras ser golpeada por una rama mientras se bañaba en una poza

El accidente ocurrió en Portoviejo y dejó a la menor con una discapacidad física e intelectual. Su padre, agricultor y sostén del hogar, pide ayuda para mejorar sus condiciones de vida.

Un trágico accidente cambió por completo la vida de Cindy, una niña de 12 años oriunda de Portoviejo, en la provincia de Manabí, Ecuador, quien sufrió severas lesiones luego de que una rama de árbol cayera sobre su cabeza mientras se bañaba en una poza junto a sus hermanos.

Según relataron sus familiares, el hecho ocurrió de manera repentina e inesperada. La menor fue trasladada de urgencia a un hospital, donde recibió atención médica inmediata. Sin embargo, el fuerte impacto le provocó una discapacidad tanto física como intelectual, alterando de forma permanente su calidad de vida.

Cindy vive junto a su padre, Juan, un trabajador rural que quedó a cargo de la niña tras la muerte de su esposa a causa de una enfermedad. Aunque la menor tiene hermanastros por parte de su madre, es su única hija biológica, y su cuidado representa hoy un desafío constante.

El hombre explicó que atraviesa una difícil situación económica que le impide cubrir adecuadamente las necesidades básicas de su hija, incluyendo alimentación, medicamentos y elementos esenciales como pañales. Además, señaló que la niña necesita un espacio adecuado para su recuperación y bienestar.

Actualmente, Cindy permanece en una precaria habitación de caña, en la casa de una familiar, debido a que su padre debe salir a trabajar y no cuenta con alguien que pueda cuidarla de manera permanente.

“Necesita un cuarto de cemento, con aire acondicionado. Hace mucho calor y no tenemos los recursos”, expresó Juan con preocupación.

El padre también manifestó su desconcierto por lo ocurrido, ya que no se encontraba presente al momento del accidente. Según indicó, los médicos que atendieron a la niña calificaron el caso como inusual debido a la gravedad de las lesiones provocadas por la caída de una rama.

A pesar del duro panorama, Juan continúa trabajando en el campo para sostener a su hija, mientras busca ayuda solidaria que le permita brindarle mejores condiciones de vida y afrontar los gastos que su tratamiento requiere.

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