Un profundo dolor y fuerte indignación rodean la muerte de Josué Centeno Granados, un niño de seis años que falleció tras llegar con vida a un centro de salud, donde —según denuncian sus familiares— no recibió la atención urgente que necesitaba.
El pequeño había presentado durante varios días síntomas preocupantes, como fiebre persistente y fuertes dolores de cabeza. Ante el agravamiento de su estado, fue llevado al puesto de salud IPC de La Candelaria, en el barrio Mar Eugenia, donde recibió una primera evaluación. Allí se determinó que requería atención de mayor complejidad, por lo que fue derivado de inmediato a la Clínica El Prado.
Durante el traslado en ambulancia, el cuadro ya era crítico. El personal médico advirtió reiteradamente sobre la gravedad del estado del niño, señalando la necesidad urgente de intubarlo debido a sus problemas respiratorios.
Sin embargo, al llegar a la clínica, la situación dio un giro dramático. Según el relato de sus familiares, Josué fue ubicado en una camilla en un pasillo debido a la falta de camas disponibles en el área de urgencias.
En ese contexto, sostienen que no hubo una respuesta inmediata del personal para asistirlo, pese a las advertencias previas sobre su estado. Minutos después, el niño falleció en el lugar, sin haber recibido la atención que requería.
El caso generó una fuerte conmoción y abrió un nuevo debate sobre las condiciones del sistema de salud, especialmente en situaciones de emergencia. La familia exige que se investigue lo ocurrido y se determinen responsabilidades ante lo que consideran una grave negligencia.