La Guardia Revolucionaria Islámica lanzó un duro mensaje contra sus enemigos y advirtió que “sus días felices han terminado y ya no estarán a salvo en ningún lugar del mundo”, incluso “ni siquiera en sus propios hogares”, según un comunicado difundido por la televisión estatal iraní.
En esa misma línea, la Fuerza Quds, unidad de élite encargada de las operaciones exteriores, afirmó que no descansará “hasta que el enemigo sea derrotado”, en lo que representa una nueva señal de escalada en el conflicto regional.
Del otro lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipó que su país prepara una ofensiva de mayor magnitud contra Irán. En declaraciones a CNN, el mandatario sostuvo que “ni siquiera hemos empezado a golpearles con fuerza. La gran ola aún no ha llegado. La grande está al caer”, y calificó los ataques como “impactantes”.
La tensión se incrementó tras la primera serie de bombardeos mencionada por el mandatario estadounidense, en un contexto de creciente confrontación entre ambas naciones.
Las declaraciones cruzadas profundizan el clima de máxima tensión internacional, mientras la comunidad global sigue de cerca la evolución de un conflicto que podría tener consecuencias de gran alcance en Medio Oriente y en la seguridad mundial.