Un joven de 22 años sorprendió con un ingenioso y atípico método para cometer un robo en un shopping de Varsovia: se hizo pasar por maniquí en la vidriera del local, permaneciendo inmóvil durante horas mientras los empleados y clientes no notaban su presencia.
Cuando el lugar quedó vacío, aprovechó la oportunidad para sustraer joyas valuadas en miles de euros. Las cámaras de seguridad del centro comercial lo delataron y permitieron reconstruir su estrategia.
No se trató del primer intento delictivo del joven: previamente había utilizado métodos similares para quedarse dentro de locales tras el cierre. Actualmente enfrenta cargos por robo y hurto, con una posible condena de hasta 10 años de prisión.
El hecho llamó la atención por la creatividad del método empleado, pero también puso de relieve la vigilancia de seguridad en los centros comerciales de la ciudad.