El Gobierno porteño está repitiendo un modelo: antes de la puesta en marcha de una gran obra, arma un festejo en la vía pública.
Lo hizo un mes atrás, cuando transformó la mitad de la avenida Corrientes en peatonal, y lo volvió a hacer a principios de mayo con el estreno del viaducto del tren Mitre.
Ayer, el esquema fue el mismo y muchos de los eventos propios de la Ciudad se mudaron al Paseo del Bajo (la autopista porteña exclusiva para micros y camiones), en coincidencia con su inauguración, que será hoy.
Todo empezó a las 13 y bajo tierra, cuando se habilitó el ingreso del público a la autopista.