El paro general dispuesto por la Confederación General del Trabajo (CGT) se hizo sentir en todo el país, principalmente en las ciudades en donde el cese de actividades alcanzó al transporte público de pasajeros.
La notoria falta de colectivos impidió que pudieran llegar a sus trabajos quienes pretendían hacerlo, más allá de la decisión de si sus gremios adherían o no en numerosas ciudades del interior del país.
En general, el comercio fue el rubro con menor acatamiento, sobre todo en aquellos locales que abrieron sus puertas atendidos por los dueños, en muchos casos ante la imposibilidad de los empleados de poder trasladarse a sus puestos de trabajo.
Sin embargo, la actividad comercial estuvo lejos de ser normal por la falta de gente en las calles, situación que le dio a la medida de fuerza la característica de “paro dominguero”, en un panorama similar al que se observó ayer en muchos barrios de la ciudad de Buenos Aires y también en el conurbano.
Otra característica común en la mayoría de las ciudades fue la ausencia de incidentes de magnitud, salvo algunas denuncias aisladas por presuntas “apretadas” a quienes decidieron abrir sus locales o presentarse en sus puestos de trabajo.
Los movimientos sociales instalaron ollas populares en diversos puntos y cortaron accesos a las ciudades, pero no en todas las ciudades el paro contó con un acto central.
En Córdoba, Tucumán, Misiones y Salta, por ejemplo, el panorama fue bastante distinto porque el paro de transportes fue total, en servicios de corta y de larga distancia.