Familiares, amigos y numerosos dirigentes del oficialismo, entre ellos el presidente Mauricio Macri, despidieron ayer los restos del exmandatario radical Fernando de la Rúa en el Congreso de la Nación, junto a ciudadanos que, de manera sutil pero constante, hicieron la fila para ingresar.
La ceremonia se llevó adelante a cajón abierto y el cuerpo del exmandatario fue velado junto a su bastón presidencial y una bandera argentina. Macri llegó al Congreso pasadas las 15.30 acompañado por la primera dama, Juliana Awada, cuando la ceremonia todavía se llevaba adelante a puertas cerradas.
En ese entonces, en el lugar solo se encontraba el núcleo íntimo de la familia De la Rúa, entre ellos, la viuda del exmandatario, Inés Pertiné, y sus tres hijos: Antonio, Fernando y Agustina.
A partir de las 16, las puertas se abrieron al público en general que hacía una fila —la cual llegó a ocupar una cuadra— sobre Combate de los Pozos. La sala nunca llegó a abarrotarse pero en ningún momento se detuvo el flujo de visitantes. No hubo cánticos ni gritos y la ceremonia concluyó de manera respetuosa, con un aplauso.
También dieron su pésame a la familia la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, el canciller Jorge Faurie, el procurador del Tesoro de la Nación, Bernardo Saravia Frías y los legisladores de Cambiemos, Luis Naidenoff, Mario Negri y Esteban Bullrich.
A las 20, los restos de De la Rúa fueron trasladados a la sala de velatorios O’Higgins, en el barrio de Núñez.
Hoy a las 11, el cortejo partirá al Parque Memorial, en Pilar, para su inhumación.