El presidente le tomó la palabra de llamarlo cada vez que lo considere necesario y el lunes, cuando el nuevo ministro de Hacienda Hernán Lacunza se retiró de la quinta Los Abrojos, ejerció su “derecho” nuevamente.
Por segunda vez desde la abrumadora derrota en la que sufrió el oficialismo en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del domingo 11 pasado, Mauricio Macri llamó a Alberto Fernández el lunes feriado, antes de la apertura de los mercados de ayer y preocupado por lo que estaba pasando en New York.
Le propuso al candidato del Frente de Todos que enviara a una persona de su equipo económico a diseñar estrategias con Lacunza para contener la crisis económica, pero Fernández le dijo que no porque los medios iban a considerar a su enviado como el futuro ministro de Economía de la Argentina.
La contrapropuesta de Fernández fue que convocara a los equipos económicos de todas las fuerzas políticas que compitieron en las PASO para intentar aportar ideas que permitan transitar lo más armoniosamente posible la crisis económica que sufre la Argentina hasta la elección del 27 de octubre. De todos modos, el candidato del FdT aclaró en distintas entrevistas que su intención es colaborar, pero que “no me votaron para cogobernar y yo no tomo decisiones en nombre de Macri porque soy su alternativa” y aseguró que “el daño que ya se hizo no creo que se pueda reparar en dos meses”. Como muestra de buena voluntad y respeto a la investidura, Fernández dejó en manos del equipo del actual presidente la difusión de la segunda charla telefónica.