El lunes por la noche, mientras resonaban los ecos de la victoria de Alberto Fernández y el país hablaba de la foto de la transición, Elisa Carrió recibió a dirigentes partidarios, diputados actuales y electos en su casa, en Exaltación de la Cruz. Relajada, les comunicó sin más vueltas su determinación de retirarse de la política. Horas después, oficializó su renuncia a la banca y bendijo a Maximiliano Ferraro para conducir, a partir del 10 de diciembre, el bloque de diputados de la Coalición Cívica, que tendrá nada menos que 14 integrantes. “La decisión no nos sorprendió, pero se precipitó. Lo veíamos en el mediano plazo”, confiesa Ferraro en su amplio despacho circular, en la Legislatura porteña, que pronto abandonará para migrar hacia el Congreso Nacional.