Tras la media sanción de la ley de renegociación de la deuda, que el Gobierno obtuvo con fuerte apoyo de la oposición —solo dos votos en contra de la izquierda y una abstención del socialismo—, la Casa Rosada consiguió el aval definitivo del pacto fiscal, que frena la baja de impuestos provinciales que había acordado la anterior administración con las provincias en 2017, y que ahora había sido pedida por los gobernadores del PJ, de la UCR y por el jefe de Gobierno porteño.
A diferencia de la votación del proyecto de ley “de restauración de sostenibilidad de la deuda bajo jurisdicción extranjera”, el Gobierno consiguió la sanción definitiva con un tímido apoyo opositor: tuvo 157 votos a favor, 54 en contra y 7 abstenciones. Los tres bloques de Juntos por el Cambio votaron divididos.
La discusión en torno al acuerdo fiscal, que Alberto Fernández firmó con los gobernadores y el jefe de la Ciudad a mediados de diciembre, fue exprés: tuvo solo una docena de oradores, además de las palabras de inicio de cada bloque.
El interbloque de la coalición opositora había dejado libertad de acción.