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El País #indignaciónTotal

De vender alcohol a explotar vecinos: las acusaciones contra el intendente de Quebrachal

El corso desató un escándalo en el pueblo. Vecinos fotografiaron cómo utilizaron la camioneta municipal para trasladar bebidas alcohólicas. Un grupo de baile denunció que no le pagaron y que se les negó "comida en buen estado".

La localidad de El Quebrachal cambió de gestión pero no las irregularidades. El pasado fin de semana, vecinos grabaron cómo la camioneta de la municipalidad repartía bebida alcohólicas. Testigos afirman que el intendente autorizo a que "se venda latas de cerveza en el corso municipal". Si bien la medida es totalmente ilegal, eso no es todo. Lo acusan de haber explotado a un ballet que bailó en el corso del pueblo al cuál no se le pagó y se les negó comida a los participantes. Entre ellos figuran muchos menores de edad.

 

Tal parece, Rolando Rojas no sale de un escándalo para meterse en otro. La semana pasada los vecinos de la localidad de Gaona reclamaban que la plaza del pueblo está totalmente abandonada. El intendente lejos de mandar a los trabajadores a brindar una solución, ordenó que los recursos del Estado sean utilizados para "vender alcohol" en el corso.

 

 

Leé también: FOTOS: usaron una camioneta de la municipalidad para repartir latas de cerveza.

La medida de "Roly" generó un gran malestar en el pueblo. El mismo creció aún más cuando se conoció el testimonio del encargado de un grupo de bailes de la localidad de Gaona.

 

"Nuestros trajes salen cada uno 3.500 y 4.000 pesos. Si no nos van a pagar, lo mínimo que pido es que le den de comer a los chicos que bailan. Fuimos hasta Quebrachal, bailamos, pedimos la comida y me dieron de mala gana 25 empanadas y la mitad de una porción de pizza. Somos 40 bailarines. Nos quejamos y para calmarnos nos dieron una botella de agua", expresó el responsable del conjunto.

 

De acuerdo a lo expresado en una radio del pueblo quebrachaleño, la mayoría de los integrantes del conjunto son menores de edad que fueron a bailar con el consentimiento de los padres. "Los chicos quieren bailar y lo hacen con muchas ganas, pero eso no justifica que le falten el respeto de esta forma. Nos explotaron y ni comida en buenas condiciones nos dieron. No es la forma", finalizó el damnificado.

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