A tres meses de haber asumido, el Gobierno argentino se enfrenta con un escenario tremendamente desafiante. A la recesión y estado de “virtual default” se sumaron varios episodios que le generan a la economía serias complicaciones en el corto plazo: los efectos negativos del coronavirus para la actividad global, la renovada disputa con el campo y ahora la debacle del precio del barril de petróleo de más del 20%.
El peligro es que esta situación agrave la escasez de divisas que ya sufría la Argentina y sean necesarias nuevas medidas para contener la fuga de dólares. El sector que es candidato obviamente es el comercio exterior, teniendo en cuenta que los importadores son los únicos que pueden acceder al tipo de cambio oficial, hoy levemente arriba de $ 62,50.
Y queda flotando un interrogante que podría crecer.