El joven de 22 años que viajó con síntomas de coronavirus en Buquebús desde la ciudad uruguaya de Colonia fue sumariado y judicializado, a la espera de los resultados de las pruebas médicas para confirmar si tiene la infección y, eventualmente, imputarle un grave delito por el que podría ser penado con hasta 15 años de prisión.
En tanto, dos mujeres que iban a bordo del mismo buque y fueron trasladadas por prevención a un hospital para ser sometidas a controles más exhaustivos quedaron detenidas por negarse a esos estudios y serán imputadas por desobedecer y resistirse a la autoridad, agregaron los voceros. Según publicó Crónica.
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El joven permanecía esta tarde detenido en el Instituto Agote y posiblemente mañana podría ser imputado por la Justicia por el más grave de los delitos previstos en el Código Penal contra la salud pública, que prevé hasta 15 años de prisión, aseguraron a Télam fuentes judiciales.
Se trata del previsto en el artículo 202 del Código Penal, que reprime con "reclusión o prisión de tres a quince años" al que "propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas".
Además de ser imputado, el joven podría quedar sujeto a "medidas patrimoniales para garantizar bienes" ante posibles demandas civiles por parte de los centenares de pasajeros y empleados de Buquebús obligados ahora a cumplir cuarentena.
Por su parte, las dos mujeres fueron trasladadas anoche mismo al Hospital Muñiz, donde fueron trasladadas para ser sometidas a los estudios para determinar si tenían coronavirus, pero se negaron a los controles.
Finalmente, tras quedar en calidad de detenidas, fueron derivadas al Hospital Churruca, donde permanecían esta tarde aisladas y podrían ser imputadas en las próximas horas.
Fuentes judiciales aseguraron que las dos mujeres serán imputadas por violación al artículo 239 del Código Penal, que reprime "con prisión de quince días a un año, el que resistiere o desobedeciere a un funcionario público en el ejercicio legítimo de sus funciones o a la persona que le prestare asistencia a requerimiento de aquél o en virtud de una obligación legal", según adelantaron fuentes judiciales.
El caso se registró ayer, cuando efectivos de Prefectura Naval y personal de la Dirección Nacional de Migraciones detectaron a un pasajero con síntomas de coronavirus a bordo de un buque de la empresa Buquebús que llegaba al puerto metropolitano proveniente de Colonia, Uruguay, con 423 personas, 404 pasajeros y 19 tripulantes.
El buque San Patricio había partido a las 18.30 desde Colonia y arribó a las 19.30 al puerto metropolitano. Los efectivos establecieron que el joven argentino regresaba desde Uruguay, donde había sido diagnosticado por coronavirus y había evadido los controles sanitarios de ese país.
"Estuvimos siete horas ahí metidos y nadie nos dijo nada. Imaginate, éramos 400 personas, los bebés lloraban", dijo Adad (40), quien estaba a bordo del buque Juan Patricio con su marido y su hija de cuatro años, regresando de unas vacaciones en Punta del Este, Uruguay.
"Cuando llegamos nos dicen que va a entrar gente de Sanidad para hacernos un test. Pensamos 'nos van a tomar la fiebre como en los aeropuertos'. Estábamos cada uno en su lugar. El barco era de tres pisos, nosotros viajábamos abajo", contó Adad en comunicación telefónica desde el Hotel Panamericano, donde se encuentra en cuarentena.
Y continuó: "Entran cinco o seis personas vestidas de blanco, nos dicen que le diéramos la declaración jurada que habíamos completado cuando subimos al barco".
Adad contó que cuando tomó el barco en Uruguay no le tomaron la fiebre, ya que "decían que allá no es obligatorio, que el control lo tienen que hacer cuando llegás a tu país", y comentó que tampoco le dieron una declaración jurada para completar, y que esto ocurrió al llegar a Buenos Aires.
"Cuando (los miembros de la tripulación) nos empiezan a dar las declaraciones juradas, los que estaban vestidos de blanco se van corriendo arriba. Ahí se escucha el grito de una mujer. Después me contaron que el chico (contagiado) iba acompañado de dos mujeres y que a una de ellas le quisieron hacer el test y pegó el grito porque no quería", contó.