En el conurbano bonaerense una tensión creciente empieza a acechar a los intendentes.
A la preocupación por el coronavirus, la cantidad de camas en hospitales para atender a potenciales enfermos y las recorridas para que la gente cumpla la cuarentena, se le agrega un nuevo temor: que el hambre y la escasez de fondos y alimentos en los sectores más postergados termine en potenciales escenarios de violencia en sus distritos.
Un grupo de intendentes de las zonas más populares del conurbano ya está en alerta. Prevén un escenario de saqueos y por eso redoblaron la vigilancia en las zonas más expuestas y reparten raciones extra de comida para evitar desbordes.
La preocupación por posibles hechos de violencia abarca a todos los dirigentes de la provincia más poblada del país y no distingue oficialismo u oposición.
Algunos intendentes, incluso, ya le transmitieron su preocupación a las autoridades provinciales.