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El País #Coronavirus

Buena noticia: dieron de alta al primer caso autóctono de Covid-19 en el país

Se trata de Juan, que tiene 40 años y es profesor de Historia en la UBA

Juan está contento, o eso parece detrás del enorme barbijo que usa en la ambulancia. Sale de la clínica rumbo a un lugar que le prestaron para hacer la cuarentena. Cuenta con un aparato que se coloca en el dedo para medir el oxígeno en la sangre (saturómetro) y sabe que tiene avisarles a los médicos si el nivel desciende a menos de 94. Con el alta, en el sanatorio de Palermo le entregaron también un par de hojas con la historia clínica. En letras impresas, se lee el diagnóstico: neumonía por COVID-19.

 

 

 

 

 

Juan es profesor de Historia en la UBA y en la Universidad de General Sarmiento y, desde el 9 de marzo, viene soportando los ataques de tos y la dificultad para respirar con estoicismo y hasta buen humor. Su caso se hizo conocido porque fue la primera transmisión viral comunitaria o, como se dice popularmente, "es el primer caso autóctono"Y porque peregrinó durante días para que le hicieran un test –e incluso fue a dar clases y jugar al fútbol- antes de que descubrieran que tenía el coronavirus, según informó el medio Infobae.

 

 

 

 

 

Todavía nadie sabe cómo ni quién se lo transmitió; no tuvo fiebre ni viajó a ningún lado. Pero pasó una semana internado en aislamiento y parece soportar con entereza que le manden mensajes y mails con acusaciones infundadas sobre los estudios que le hicieron. Lo castigan por su apellido, claro. Sabe que tiene 40 años y una carrera propia de estudio y trabajo, pero no le perdonan ser hijo de un científico conocido públicamente por su apoyo al gobierno actual.

 

 

 

 

 

Eso lo entristece un poco, sí, porque el primer estudio de coronavirus se lo hicieron primero con un kit de diagnóstico rápido en el sanatorio, después de que los resultados de otros estudios virales dieran negativo y una tomografía mostrara señales preocupantes. Y porque el segundo estudio se lo hicieron más tarde en el Malbrán para confirmar la sospecha de los médicos del sanatorio. El laboratorio científico de su padre no tuvo nada que ver, insiste. Como buen historiador, Juan respalda sus dichos con documentos personales.

 

 

Lo bueno, dice, es que cada día le avisan que dio “negativo” el estudio realizado a alguna de las personas con las que estuvo en contacto durante esos días en que peregrinaba por distintos médicos y nadie le hacía el test famoso porque no tenía más que 37 grados ni se había movido de Buenos Aires. El “negativo” de los otros le da un respiro a sus maltrechos pulmones.

 

 

Juan no puede ver a nadie -ni a su pareja y su hijito- y tiene que quedarse estrictamente en el domicilio hasta que lo autoricen a salir. Aceptó esas condiciones y las cumplirá al pie de la letra, asegura.

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