Fuertes repercusiones políticas y gremiales generó el desorden que se vivió ayer en las puertas de entidades bancarias del país que abrieron sus operaciones para el pago de jubilaciones, pensiones y planes sociales (de aquellos que no tienen tarjeta de débito), pese al aislamiento obligatorio decretado por el Gobierno y extendido hasta el 12 de este mes, inclusive.
El panorama fue impresionante. Desde antenoche, decenas de personas —en un gran número adultos mayores— comenzaron a hacer la fila en la vereda para poder cobrar.
Muchos llevaron banquitos o reposeras y frazadas, para soportar las bajas temperaturas de la madrugada. En casi todas las entidades del conurbano bonaerense se registraron más de 4 cuadras.
En las provincias hubo escenas similares. Con el correr de las horas, algunos de los jubilados comenzaron a descompensarse y fueron auxiliados por el personal médico. Incluso se procedió a tomarles la presión a aquellos que manifestaron sentirse mal.