Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
El País #Coronavirus

La primera condena en Argentina por violación de la cuarentena

Se trata de dos sujetos oriundos de San Juan, quienes recibieron una pena de ocho meses de prisión y la obligación de cumplir el aislamiento

Dos sanjuaninos son los primeros condenados en Argentina por violación de la cuarentena decretada por el presidente Alberto Fernández para evitar la propagación del coronavirus.

 

El inicio del aislamiento obligatorio los encontró en un asado. Cuando terminaron, ya en la mañana del 20 de marzo, Rafael Albors Laciar y Fernando Di Febo Navarro se fueron a trabajar. La Policía los detuvo porque no tenían una justificación para salir de sus casas y además porque primero se habían fugado de un control. Y hoy son las primeras personas en ser condenadas en todo el país por no cumplir la cuarentena dispuesta para combatir el coronavirus.

 

Ambos recibieron una pena de ocho meses de prisión en suspenso -no fueron a la cárcel- por los delitos de violación de una medida destinada a evitar la propagación de una epidemia y por resistencia contra la autoridad. Fue la primera condena de las 95 que ya dictó la justicia de San Juan mediante un procedimiento especial para acelerar los hechos penales que se detectan in fraganti y en las que fueron condenadas 145 personas. Y, de lo que se conoce, la primera jurisdicción en la que se sanciona a quienes incumplen el aislamiento.

 

La pandemia por el coronavirus será un capítulo en la historia de la humanidad y los nombres de Albors Laciar y Di Febo Navarro quedarán inscriptos en la sección argentina. Esta es su historia.

 

Albors Laciar, de 49 años, y Di Febo Navarro, de 19, son amigos y mecánicos, trabajan de manera independiente y algunas veces lo hacen juntos. Di Febo Navarro invitó a su amigo a comer un asado en su casa de la ciudad capital de San Juan. Estuvieron ellos dos y el hermano gemelo de Di Febo. Hubo mucho alcohol y la noche se prolongó. En el medio de la reunión el presidente Alberto Fernández anunció que desde las 0 del 20 de marzo regía una prohibición: ninguna persona podía salir de su casa; solo podían hacerlo por alguna urgencia o quienes estuvieran exceptuados porque cumplen funciones esenciales, como los medios y las fuerzas de seguridad, entre otras.

 

Cerca de las seis de la mañana, los compañeros se fueron a trabajar. Tenían que terminar de armar una pieza para un auto y estimaban que no les llevaría mucho tiempo. Se subieron a la camioneta Toyota Hilux de Albors Laciar y al llegar a las calles Mendoza y Almirante Brown, en la zona norte de la ciudad y a pocas cuadras del estadio de fútbol del club San Martín de San Juan, se encontraron con un control vehicular sobre el aislamiento obligatorio.

 

Los oficiales de la Policía de San Juan y de Gendarmería Nacional le hicieron señas a Albors Laciar para que pare la camioneta. Pero en vez de hacerlo, aceleró y se fugó. Los policías comenzaron a perseguirlo y fueron detenidos a 20 cuadras, en Scalabrini Ortiz y la Circunvalación, la avenida de ingreso al centro de la ciudad y en la que se dispusieron varios retenes vehiculares para controlar el movimiento de personas.

 

Los dos quedaron detenidos y no dieron ninguna explicación de por qué salieron de sus casas. Tampoco tenían justificativo. En la camioneta encontraron dos botellas de fernet, una de Coca-Cola, hojas de coca y un frasco con una sustancia blanca que resultó ser bicorbonato de sodio que se usa para mascar la hoja. También había una bolsa de pan y un vaso de cerveza tipo jarra. Se los sometió a un control de alcoholemia y a los dos les dio positivo: Albors Laciar tenía 1,23 gramos de alcohol en sangre y Di Febo Navarro 1,24, más del doble de lo permitido. Además, el auto no estaba nombre de ninguno de los dos y Albors Laciar no tenía licencia para conducir.

 

Los dos quedaron detenidos en la comisaria 27 y la camioneta fue secuestrada. Once horas después la Justicia les otorgó el arresto domiciliario y se inició una causa penal.

 

Albors Laciar y Di Febo Navarro no quisieron hablar con Infobae, pero sí su abogada, María Jorgelina Galindez Barragán. “Ellos sabían del decreto sobre la cuarentena pero no tenían un conocimiento cabal de su alcance y pensaron que se había tomado con mucha liviandad y que no iba a pasar nada. Por eso fueron a trabajar, porque lo necesitan y tenían un trabajo pendiente que era armar una pieza, algo sencillo que les iba a llevar poco tiempo”, explicó la abogada.

 

“Cuando pasan por el control policial no escuchan la orden de detenerse porque la camioneta tiene los vidrios polarizados, estaban con música y alcoholizados. Luego fueron detenidos y con la Fiscalía acordamos una pena en suspenso y ahora están cumpliendo con el aislamiento”, agregó y aclaró que la camioneta pertenece a Albors Laciar, pero que todavía no está a su nombre porque está pendiente el trámite de la transferencia. Albors Laciar tenía otras causas judiciales. Una por amenazas por una pelea con un vecino y otra por no pagar la cuota alimentaria. Galindez Barragal dijo que ya están cerradas y que no tiene licencia para manejar porque hace tres meses perdió la billetera donde estaba el carnet y desde entonces no hizo el trámite de renovación.

 

El caso se cerró en un juicio abreviado que acordaron la abogada y el fiscal Iván Grassi. Una pena de ocho meses de prisión para cada uno y el cumplimiento de algunas condiciones durante ese lapso, como cumplir el aislamiento.

Seguí a Nuevo Diario Web en google news
Comentarios

Te puede interesar

Teclas de acceso