La información suele ser reiterativa, pero lo que abunda no daña, sino que en ocasiones ayuda a tomar conciencia. La bajante histórica de los ríos Paraná y Uruguay, y de los estragos que está causando y hasta de la aparición de una lancha fantasma como hecho de color entre tantas noticias.
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Y si bien todo pasa, no podemos evitar mencionar desde esta tribuna que predica la pesca deportiva con devolución, acorde a los reglamentos provinciales vigentes, que en el río Paraná a la altura de Monje, Santa Fe, y en otras zonas de las costas de Entre Ríos y Corrientes, pescadores furtivos están haciendo una impresionante matanza de surubíes, violando no solo la cuarentena impuesta por el Gobierno Nacional, sino la ética deportiva, los reglamentos vigentes, y ocasionando un increíble perjuicio a la ecología, al turismo, al comercio y a los guías de pesca.
Con el agua tan baja los peces nadan en charcos y son presas fáciles de personajes sin escrúpulos que los cazan al estilo indio (con lanzas, a palazos, algunos con redes y otros con armas de fuego) y luego los dejan tirados o los venden a pescaderías y mercados cómplices que los revenden sin el mínimo control sanitario. Esa no es la pesca de supervivencia que el decreto presidencial de aislamiento social y la Prefectura avalaron en su comunicado. Esto es piratería de los ríos. Es robarle a la naturaleza su bien más preciado sin que las autoridades intervengan en el asunto. Entendemos que hay otras cuestiones sanitarias más importantes, pero esta no debería escaparse porque implica una triple falta: el furtiveo, la violación de la cuarentena y la comercialización ilegal (impositiva y bromatológica), con lo cual la Ley debería caer con más fuerza sobre estos personajes que merecerían abultadas penas económicas y legales. Según publicó Weekend.
En las redes sociales abundan decenas de posteos de pobladores y guías de la zona litoraleña indignados por la matanza. Llegan también a esta redacción fotos y videos de una crudeza impublicable: mayormente cacerías indiscriminadas de surubíes, pero no son los únicos. También corren la misma mala suerte dorados de todos los tamaños, bogas, tararira