El ministro de Economía, Martín Guzmán, lo dijo el 31 de marzo cuando recibió, en plena cuarentena, a un grupo de periodistas en el Palacio de Hacienda: “Estamos tratando de hacer una oferta muy rápida y habrá conversaciones con los acreedores durante esta semana y la próxima”. No habló de plazos en ese encuentro, pero en los últimos días trascendió que la propuesta sería presentada la semana próxima. Así lo reconfirmaron a Infobae altas fuentes del Gobierno. En el mercado aseguran que no hay acuerdo aún con los acreedores y que la idea de Guzmán de ofrecer un extenso período de gracia —se habla de cuatro años— en el cual la Argentina no pagaría ni cupones ni amortizaciones no se encuentra plenamente diagramada.
El ministro confirmó en ese encuentro con la prensa que se le había planteado a los bonistas la pretensión oficial de reducir los intereses y alargar los plazos del capital para poder aumentar las reservas internacionales y reducir así las restricciones al movimiento de capitales, pero no dio indicios de cómo avanzaba esa discusión.
Sin embargo, los bonistas rápidamente rechazaron esta posibilidad y plantearon que “la única chance de acordar es que haya una postergación de los pagos por seis meses hasta que se resuelva la crisis de la pandemia”, dijo días atrás el representante de un fondo de inversión que tiene un diálogo fluido con el Gobierno. Además, remarcó que si la Argentina persistiera con su idea de presentar una oferta en abril, “deberían pagar una parte en efectivo”. Aún en este contexto, Guzmán hará la presentación y se arriesgará a negociar en el poco tiempo que le queda hasta el primer vencimiento de cupones de deuda bajo legislación extranjera.