La cuarentena funciona. Logró ralentizar los contagios por coronavirus y evitó que la Argentina siguiera un ritmo de mortalidad que la hubiera llevado a acumular decenas de miles de muertos para mediados de mayo, según surge de un análisis de los datos oficiales disponibles y su comparación con la evolución de la pandemia en otros países que desarrolló el director de la Carrera de Médico Especialista en Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Facultad de Medicina de la UBA, Esteban Lifschitz.
El especialista estimó que, si no se hubiera implementado, al jueves 9 pasado hubiera llegado con 170 muertos en el país en vez de 71 y de continuar con ese ritmo se hubiera llegado a los 87.000 decesos para mediados de mayo.