Mientras recibía cerca de 200 denuncias diarias contra violadores de la cuarentena en su turno con el juez Luis Rodríguez, la fiscal federal María Mangano tuvo que preocuparse por mensajes en su móvil.
Mangano envió un oficio a área de Ciberdelincuencia del Ministerio de Seguridad de la Nación en la detallaba lo que creía ella un posible delito de acción pública, una cadena de Whatsapp.
La misma rezaba cosas gravísimas: “El Gobierno decreta crisis nacional por cuarentena, no se podrá circular después de las 15 horas por coronavirus”. El anuncio no solo era el toque de queda, sino el traslado a centros de salud a cualquiera que tuviese un mínimo de 38 y medio de temperatura.
Era, en sí, el escenario del desastre en la Argentina. Y era todo falso. Así, se rastreó ese teléfono donde encontraron a un joven que fue demorado por la Justicia.