El gobierno de Alberto Fernández mantiene desde el inicio del aislamiento por el coronavirus una permanente interacción con los líderes de las principales religiones del país para escuchar a los representantes de las iglesias que desarrollan su tarea en el territorio y focalizar las zonas más vulnerables, tarea que se realiza en conjunto con los movimientos sociales y los funcionarios de las áreas sociales.
El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, es el funcionario encargado de mantener conversaciones semanales con los representantes religiosos, que ya pusieron a disposición sus recursos para enfrentar la pandemia, como lugares disponibles y camas para atender a enfermos leves si llegara a dispararse la curva de contagios, controlada hasta el momento por el resultado positivo del aislamiento.
El presidente había recibido en Olivos a lo líderes de diferentes credos.