Guido Ramón Valdiviezo fue descubierto en la calle en horas de la tarde sin ningún tipo de justificación ni permiso, incurriendo en violación de la cuarentena. Aunque suene increíble, a la mañana le habían dado la prisión domiciliaria. Ocurrió en la vecina provincia de Salta.
El hombre fue sorprendido por una patrulla de personal de Gendarmería Nacional que controlaba el cumplimiento de estas medidas y divisó en la calle Juan Ramón Boedo al 900, en Villa Primavera, a tres personas en motocicletas, reunidas en la vereda.
Al acercarse para identificarlos, ingresaron rápidamente a una vivienda, tras lo cual dos mujeres salieron y acreditaron ser propietarias de dos de los rodados. En seguida, Valdiviezo salió del inmueble, se identificó y dijo ser el dueño.
Mientras los uniformados verificaban su identidad, reconoció no sólo que no tenía la documentación de la moto sino que residía a 30 cuadras del lugar, en el barrio Virgen del Rosario, y gozaba del beneficio de prisión domiciliaria, que le había sido otorgado ese mismo día en horas del mediodía.
En vista de ello, y tras confirmar sus antecedentes por narcotráfico en la base de datos del SICOF, los gendarmes procedieron, tras el pedido de la fiscalía, a la detención y al secuestro de la motocicleta en la que se conducía.
El fiscal federal general Eduardo José Villalba, formalizó la presentación de la propuesta de condena ante el vocal de la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones, Ernesto Solá.
Por ello, y al momento de formalizar la imputación, el fiscal resaltó que el condenado no solo había sido detectado "in fraganti" cuando violaba la cuarentena sino también las reglas de conducta contempladas para el otorgamiento del beneficio de la prisión domiciliaria.