La inflación de mayo se mantuvo en el 1,5%, según lo informado por el Indec en la jornada de ayer. Sucedió en un marco de restricciones a la hora de realizar el relevamiento de precios producto del aislamiento obligatorio para prevenir los contagios de Covid-19.
Muy por encima del resto, el rubro que registró el mayor incremento de precios fue el de prendas de vestir y calzado, con un salto del 7,5%, traccionado por aumentos en prendas de estación en un mes en el que se fueron abriendo los comercios en algunas provincias, tanto de manera presencial como online.
Detrás le siguió Equipamiento y mantenimiento del hogar, con un aumento del 2,8% producto del incremento en el salario para trabajadoras de casas particulares y un alza en bienes no durables para el hogar.
Sorprendentemente, en el rubro de Alimentos y bebidas se observó una suba de apenas 0,7%. En la región del Gran Buenos Aires solo hubo un ascenso significativo, del 4,6%, en verduras, tubérculos y legumbres. Mientras tanto, se exhibieron reducciones en los precios de carnes y frutas, que habían traccionado los aumentos en los meses previos.
Un incremento prácticamente nulo mostró el rubro Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, algo que era previsible, ya que están dentro de los precios regulados por el Gobierno.
La mayoría de los analistas sostiene que hay una “inflación reprimida” explicada, fundamentalmente, por el congelamiento de tarifas y porque el Indec actualmente está relevando, con normalidad, solo una pequeña parte del IPC, a raíz de la ausencia de oferta en sectores que están teniendo poca actividad por la pandemia.
Sin embargo, desde el instituto oficial de estadísticas públicas aseguraron que se incrementó el relevamiento de precios de mayo con relación al de abril.