La directora ejecutiva de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Fernanda Raverta, precisó ayer: “El tercer pago del IFE estará referenciado en, por lo menos, tres indicadores: una cuestión de precariedad habitacional, otra de línea de pobreza e indigencia, y, finalmente, una cuestión de cantidad de contagios y en la necesidad de cumplir el aislamiento”.
La funcionaria explicó en Radio del Plata que “hay que cruzar esas tres cuestiones que son pilares fundamentales para pensar este tercer cronograma del IFE” y aclaró que, en principio, se mantendrá el monto de 10.000 pesos, “pero en función de las regiones y la cantidad de contagios por lugar”. Tras señalar que actualmente el universo de personas que recibe el IFE llega a los 9 millones de habitantes, Raverta recordó que entre lunes y martes se termina de pagar el segundo IFE y que la Anses se encuentra en la tarea de completar la bancarización de los beneficiarios, ya que hasta el momento faltan encuadrarse en esa situación unos 4 millones de personas.
“Con mucha seriedad y por medio de mensajes de texto, e-mails y demás, les pedimos que saquen su turno en los bancos, no solo para retirar los 10.000 pesos, sino para dejar su firma para obtener una CBU”, explicó Raverta.
Respecto de la posibilidad de instaurar en el país un ingreso universal fijo, la funcionaria sostuvo que “es una idea que se viene planteando en un marco de reflexión, como una responsabilidad del Estado con quienes no tienen hoy la posibilidad de estar incorporados al mercado formal de trabajo”.
En esa línea, contó que “esa idea está sobre la mesa, pero que tiene que ver con una discusión mundial sobre el ingreso mínimo garantizado”, y aclaró que es un debate que no se da “solamente en el Gobierno, sino en organizaciones sociales, en las iglesias, en los sindicatos, y que de a poquito va tomando forma con las distintas iniciativas”.