La gestión de la pandemia en Jujuy por parte del gobernador Gerardo Morales suma críticas, en una provincia que tuvo casos controlados y planeó volver a la normalidad hasta que se produjo un rebrote por el cual se responsabiliza a las autoridades del gobierno radical. A esta hora, Jujuy tiene 1.452 casos confirmados y 44 muertes.
Morales viajó con una comitiva de 15 personas a La Quiaca a comienzos de junio, cuando ya parecía inminente que la provincia pasaría de fase. De hecho, el gobernador había planteado el regreso a clases.
En La Quiaca, ente la comitiva y la gente de prensa, hubo unas 60 personas movilizadas. Dos policías de la comitiva contrajeron Covid-19 y comenzaron a contagiar.
De hecho, un hermano de uno de los efectivos que presta servicio en la Legislatura provincial y, al dar positivo, obligó a que los legisladores entraran en cuarentena.
“La gestión sanitaria de Gerardo Morales es un escándalo, desmanteló áreas en los centros de salud, desarmó los Centros de Atención Primaria (CAP) de la provincia y quebró el sistema de control epidemiológico”, afirmó el mandatario.