El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó ayer que la inflación llegó al 2,8% por ciento en septiembre y al 36,6% en el último año.
Empujado por la suba en alimentos, entre otros factores, el indicador que mide el costo de vida fue uno de los más altos del año, aunque por debajo de marzo cuando la inflación fue de 3,3 por ciento.
Con este incremento del mes pasado, el informe que mide el costo de vida acumula un 22,3% desde enero de este año.
En particular, las prendas de vestir subieron el 5,8%, bebidas alcohólicas 4,3%, transporte 3,6%, salud 3,5%, alimentos y bebidas no alcohólicas el 3% y, del otro lado, la educación el 0,3% y las comunicaciones el 0,1 por ciento, según el informe del instituto que lidera Marco Lavagna.
La inflación persiste pese a los férreos controles de precios medidos por el Indec, al congelamiento de tarifas y al ritmo suave de devaluación que desarrolló hasta ahora el Banco Central en el mercado oficial.
De mantenerse en estos niveles, alrededor del 3% pero sin superar ese número, se podría cumplir con la meta que plantean el Presupuesto 2021 y el ministro Martín Guzmán respecto de que el costo de vida de este año sería del 32 por ciento. Los analistas privados estimaron que la inflación para diciembre alcanzará el 36,9%, según el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que realizó el Banco Central.
“Los datos de inflación están en línea con lo esperado (habíamos estimado 2.7% a comienzos de mes) y nos parecen relativamente altos. El dato oficial (2.8%) se dio aún a pesar de precios regulados congelados y con muchos sectores todavía afectados por la cuarentena/pandemia. Si miramos el desagregado por rubro, los precios que aumentaron menos que 2.8% mensual corresponden todos a sectores que aún no están trabajando de forma normal”, explicó Matías Carugati, director ejecutivo de la consultora Seido.