Productores y comercializadores temen que uno de los principales proveedores mundiales vuelva a una era de brutal intervención en los mercados agrícolas.
El gobierno suspendió los embarques hasta febrero (inclusive) para forzar a los productores a vender más barato en el mercado local y reducir así el precio de las carnes vacuna, aviar y porcina y del huevo y de la leche, en un país donde se pronostica una inflación de 50% para este año.
En protesta, tres de las cuatro principales asociaciones de productores locales decidieron cesar la venta de hoy al miércoles 13, aumentando el malestar de la industria, afectada por un paro de trabajadores portuarios.
Pero el presidente Alberto Fernández se mantiene firme y dijo que los precios internos de los alimentos deben desacoplarse de los de exportación.