El presidente Alberto Fernández realizó este jueves su exposición ante el Foro Económico Mundial de Davos, que este año se está llevando a cabo de manera virtual por la pandemia del coronavirus. Salió por videoconferencia desde la Quinta de Olivos a las 14.30, aseguró que no habrá “ajustes irresponsables” y convocó al sector privado a abrir el diálogo y buscar consensos.
Su discurso tuvo como eje el plan de recuperación económica de su Gobierno, basada en la reactivación de la producción. Resaltó las políticas adoptadas en la gestión de la pandemia, la reestructuración de la deuda y aseguró que el sector privado “es tan esencial como la fuerza de trabajo”. Ponderó la recuperación del empleo en el sector industrial y convocó a la construcción de una visión común de país.
“En el país no hay más lugar para ajustes irresponsables, imposibles de cumplir, que perjudican la credibilidad tanto de nosotros como dirigentes, como de quienes otorgan asistencias irreales”, afirmó el mandatario, luego de informar que “el diálogo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está en marcha y ha sido hasta aquí muy constructivo”.
Fernández resaltó que la renegociación de las condiciones del acuerdo con la entidad financiera internacional “incorporará nuevas perspectivas macroeconómicas y un entendimiento común de las necesidades específicas de la economía local”.
Y adelantó: “El programa que se acuerda con el Fondo será enviado al Congreso nacional para involucrar a toda la dirigencia política en un camino de desarrollo que tenga la sustentabilidad de la deuda, la inclusión social y la transparencia como políticas de Estado”.
El jefe de Estado llamó a “avanzar en el gran reinicio” de la economía y “vincular el multilateralismo con un concepto de multisolidaridad, que involucre a Estados, empresas y trabajadores”. Frente a esto, convocó a la articulación y los consensos públicos y privados, a la apertura del diálogo y al trabajo plural, con el objetivo de trabajar en “generar las condiciones para la construcción de una visión común de país”.
A su vez, anunció la creación de un Consejo Económico y Social para el desarrollo, “que convocará en sentido amplio y permanente a todos los sectores del país a consolidar rumbos previsibles de mediano y largo plazo”. Y remarcó: “Nuestro compromiso con la inversión, la producción y el trabajo es absoluto. El sector privado es un socio esencial para afrontar las reformas que permitan la escalada productiva y tecnológica de la Argentina. Tan esencial como lo es la fuerza del trabajo”.
El Presidente remarcó que “incentivar la inversión en la economía real es un paso fundamental para fomentar y fortalecer el proceso de crecimiento y desarrollo del país”, y admitió que para eso hace falta “financiamiento y previsibilidad”.
Fernández puso la inclusión social como uno de los ejes de sus políticas y advirtió: “La economía debe recuperar el efecto ético que ha perdido”. Luego, citó el libro de Luigino Bruni, Capitalismo infeliz, el cual recomendó “para superar la infelicidad opulenta de las sociedades que descartan a los más débiles e idolatran las ganancias desenfrenadas y deshumanizadas de un modo amoral”. Entorno a esto, recordó: “La economía no es un contrato, sino un conjunto de relaciones entre seres humanos donde las heridas, los sueños y las expectativas del otro también cuentan”.
La nueva edición aborda los efectos de la pandemia de coronavirus sobre la economía, y analiza las altas tasas de desempleo acentuadas por la crisis sanitaria. En relación a este tema, Fernández aseguró: “El foro nos convoca a la reflexión y a la acción para construir un mundo diferente. La pandemia que vivimos no es un mero accidente de la historia, es un llamado de atención para edificar una casa común con otros cimientos. O despertamos mejores, o sucumbimos peores, no hay otra opción”.
El mandatario aseguró que en este tiempo “se ponen a prueba todos los paradigmas” y que el imperativo moral “es poner nuestra prioridad en los más vulnerables”. Asimismo, aseguró que la fraternidad debe ser el nuevo nombre del desarrollo y la solidaridad el de la paz social. ”Son valores que deben comprometer a los Estados y a las empresas”, agregó.
Con este pie, Fernández resaltó las políticas de asistencia económica de su gobierno en la gestión de la pandemia. ”El Programa de asistencia de emergencia al trabajo y la producción (PEN) asistió en la pandemia al 60% de los empleadores del país”. Allí destacó el ATP, los créditos a tasa cero para trabajadores independientes y los créditos subsidiados “para 110.000 Pymes”. También mencionó el IFE, como una herramienta que no solo “aseguró las condiciones de vida de los sectores más afectados”, sino también “apuntaló la demanda”.
A su vez, ponderó las negociaciones “con los diversos laboratorios” y resaltó que la pandemia dejó en evidencia que “para lidiar con los grandes desafíos globales debemos cooperar entre actores públicos y privados”. Y subrayó que la vacuna debe ser considerada un bien público global. En torno a esto, mencionó el esquema de integración productiva junto a México para la elaboración de la vacuna de Oxford- AstraZeneca para toda Latinoamérica.
Durante la semana, en la cumbre la Argentina recibió críticas sobre el tratamiento del coronavirus. Aunque también fue utilizada como ejemplo en el informe de la ONG británica Oxfam, que recomendó a los países subirle los impuestos a los ricos. La entidad pidió en el tradicional evento subir los gravámenes a la riqueza, y reclamó combatir “el virus de las desigualdades”.
Fernández afirmó que las medidas adoptadas “fueron fundamentales para iniciar una recuperación, que está siendo más veloz” de lo esperado. Y señaló que la opción no es la vida o la economía, sino “la vida con más y mejor economía”.
Respecto a la recuperación, el jefe de Estado puso el ejemplo del sector industrial, el cual indicó que tuvo “cinco meses seguidos de recuperación del empleo”. “En noviembre pasado la economía había alcanzado el 87% de la producción perdida por la pandemia”, informó.
El Presidente también destacó la restructuración de la deuda con acreedores privados, “con un nivel de aceptación superior al 99%”, lo que le posibilitó a su Gobierno “poder comenzar a construir un futuro con construcción y trabajo”.