Este año de pandemia fue un tiempo difícil para todos, sin embargo, las actividades de investigación en articulación con la extensión en el INTA Santiago del Estero siguieron adelante con los ajustes necesarios por el contexto de pandemia.
En el campo experimental Francisco Cantos, el personal continuó con las tareas de atención de animales, como vacunos, caprinos y aves, los laboreos en los lotes agrícolas, los servicios de laboratorio de forraje y suelo y la producción en el aserradero forestal.
Los ensayos en campos de productores continuaron, aunque algunas tareas se vieron afectadas debido a dificultades en el traslado hacia ciertos departamentos de la provincia durante algunos momentos del confinamiento.
Por otro lado, si bien algunas acciones virtuales se venían llevando a cabo en ciertos espacios técnicos, en este período lo digital como un papel clave.
La virtualidad permitió fortalecer vínculos con técnicos de otras instituciones y de otros países, mediante convenios internacionales que el INTA sostiene con otras naciones. Uno de estos logros fue la colección 2.0 de Mapas de Cobertura de Suelo del Gran Chaco Americano.
La virtualidad también nos permitió llegar a profesionales y productores con acceso a Internet a través de jornadas, charlas y cursos realizados en temáticas como la ganadería bovina y caprina, el manejo del agua de riego y en secano, los sistemas de cultivos, etc.
Para eso, logramos disponer de un sitio web dedicado a los cursos y charlas del INTA Santiago, al que se puede acceder de manera libre y gratuita en: santiagocursos.inta.gob.ar
Los técnicos del INTA apuestan a resolver problemas prácticos que afectan a la gente de campo, reconociendo y revalorizando la importancia de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) y los medios masivos de comunicación en este proceso, como es el caso de apoyo para la difusión de Nuevo Diario y LV11.
La necesidad de tener contacto continuo con los productores en este contexto se vio limitada por la brecha digital que aún existe en distintas zonas y tipos de productores, pero para la que el INTA está pensando nuevas estrategias.
El teléfono celular fue una herramienta que permitió llegar a las familias productoras, así como a otros actores de la sociedad asistiendo a las consultas.
También se comenzaron a establecer conexiones con las radios de algunas localidades del interior de la provincia para poder acompañar procesos de capacitación con resultados positivos.
Sin embargo, el INTA tiene claro que nada sustituye al encuentro personal con los productores porque se aprenden y se construyen ideas en conjunto.