Tres son los acusados de haber abusado de A., la joven de 23 años que aseguró ante la justicia que el sábado 6 de marzo fue sometida por varios participantes de una fiesta a la que asistió en Villa Burruyacu, lugar del que es oriunda.
Pero sólo uno de los padres de los detenidos se atrevió a hablar. Lo hizo entre lágrimas y sostuvo en todo momento la inocencia de su hijo, quien al igual que los otros dos imputados debe cumplir 18 días de prisión preventiva que les fueron impuestos el viernes.
Según se pudo saber hasta ahora, la fiesta se celebró en una casa ubicada muy cerca de una de las plazas de la localidad, cuyo dueño se convirtió en uno de los testigos principales de la causa. Pero su familia dejó en claro que no va a repetir lo que dijo fuera de los estrados judiciales.
Víctor en cambio, padre de uno de los señalados como autores de la violación en manada, afirmó ante una consulta de La Gaceta que está seguro que su hijo no tiene nada que ver.
Según reveló, cuando fue a verlo en el calabozo lo vio tranquilo, y este le habría asegurado que estaba durmiendo en otra cama de la habitación donde se produjo el ataque sexual, y que vinieron a despertarlo cuando terminó la reunión, publica Contexto de Tucumán.
El hombre lloró durante gran parte de la charla, en la que contó que juntaron lo que pudieron para poner el destino de su hijo en manos de un abogado. Luego sentenció “es muy difícil todo, nos arruinaron la vida con esto”.
En las casas de los otros dos acusados reinó el silencio. En una literalmente, ya que según una vecina está desocupada hace varios días, aunque los perros que la habitan parecen bien alimentados. En la otra, la madre del tercer acusado sólo se limitó a afirmar que cree en la inocencia de su hijo.