La aparición de la variante Ómicron de coronavirus planteó un nuevo escenario. La primera reacción de muchos gobiernos tras su identificación en Sudáfrica fue cancelar los vuelos hacia ese país.
Con el correr de los días, cada país decidió imponer nuevamente medidas de cuidado y restricciones que habían quedado atrás con el avance de la vacunación. El mundo está nuevamente en alerta.
Los ministros de Salud del grupo de los siete países más industrializados (G7) advirtieron que la nueva variante es “altamente transmisible” y requiere una “acción urgente”, tras una reunión de urgencia convocada en Londres.
“Los ministros elogiaron el trabajo ejemplar de Sudáfrica para detectar la variante y alertar a los demás”, añadieron, al mismo tiempo que lamentaron las restricciones a los vuelos provenientes de esta nación africana, informó la agencia de noticias AFP.
Además, los países del G7 también “reconocieron la importancia estratégica de garantizar el acceso a las vacunas”, “preparando” a los países para recibir las dosis, proporcionando “asistencia operativa, cumpliendo nuestros compromisos de donación, abordando la desinformación sobre las vacunas y apoyando la investigación y el desarrollo”.
Por último el presidente chino, Xi Jinping, prometió que suministrará a África mil millones de dosis de vacunas contra el coronavirus en forma de donaciones o apoyo en la producción local.