En una vivienda del barrio Urquiza (Córdoba), surgió una situación inquietante después de que un perro regresara del basural cercano cargando una bolsa con restos que parecían carne y hueso. La dueña del animal, alarmada, primero pensó que era algún animal, pero al inspeccionar con más atención advirtió algo que la puso en alerta: en un costado del fragmento había una marca parecida a un tatuaje.
Ante esto, la familia llamó a la policía, que retiró la bolsa para analizar su contenido. En una primera revisión, los efectivos no descartaron que pudiera tratarse de restos de cerdo, aunque la presencia de lo que podría ser piel tatuada generó dudas profundas.
El caso fue puesto bajo la responsabilidad de una fiscal de Córdoba, que ordenó peritajes para determinar si efectivamente los restos son humanos. Según algunas versiones no oficiales, podría tratarse de un muslo o pierna de mujer, con un diseño tipo mandala en la piel. Pero hasta el momento, las pericias no confirmaron esa hipótesis.
El hallazgo tuvo lugar en una zona señalada por vecinos por su acumulación de basura: un canal en el que, según denuncian, hay circulación habitual de personas y desechos. Las autoridades investigan detalladamente para esclarecer el origen de los restos y si existen otras piezas en los alrededores.