A veces la escuela enseña mucho más que matemáticas o historia; a veces enseña humanidad. En Villa Elisa, un grupo de estudiantes de secundaria demostró que la empatía puede cambiar vidas al utilizar su ingenio para que un compañero no abandone sus sueños.
El protagonista de esta historia es Alexis Tiago Martín Arreigada (16), un adolescente con una meta clara: terminar la secundaria y ayudar a su familia. Sin embargo, su realidad física le puso una barrera casi impasable. Una discapacidad motriz le impide caminar y recorrer con muletas las diez cuadras que lo separan del colegio le provocaba taquicardia y un agotamiento extremo.
Sin movilidad, Alexis no tuvo otra opción que dejar de ir a la escuela. Pero sus compañeros de 5° año de la Escuela Técnica N.º 2 “República de Italia” no se quedaron de brazos cruzados. Decidieron que su proyecto anual de la materia Diseño y Procesamiento Mecánico tendría un único objetivo: traer a Alexis de vuelta.
Ingenio y corazón "a pulmón"
El desafío era enorme. Alexis se movía en un triciclo manual muy precario, que usaba no solo para ir a estudiar, sino también para juntar cartones y sobrevivir. El vehículo estaba destruido: ruedas pinchadas, estructura débil y sin frenos.
Según relató el profesor Leonardo Corujo en un informe de TN, el trabajo fue artesanal y comunitario. “El 95% de los materiales son reutilizados", explicó. Los chicos usaron partes de bicicletas donadas por la comisaría y vecinos, y hasta desarmaron sillas viejas de la escuela para tapizarle un asiento nuevo.
Docentes y alumnos hicieron "vaca" para comprar pintura y cámaras, supliendo la falta de presupuesto con pura voluntad.
Diseñado para devolverle la libertad
No fue solo arreglarlo, fue rediseñarlo para él. Como Alexis pedalea con los brazos, los estudiantes calcularon una transmisión que sea liviana para que no se canse, pero eficiente para avanzar. Le instalaron frenos reales (antes frenaba con una barra sobre la rueda) y le agrandaron el canasto para que pueda llevar su mochila y los cartones que recicla.
El resultado fue mucho más que una mejora mecánica. En diciembre, cuando le entregaron el triciclo azul renovado, le devolvieron su independencia. "Por sus problemas de salud, el tiempo que estuvimos reparando el triciclo, él no pudo ir a la escuela", lamentó el docente, marcando la importancia vital de ese vehículo.
Hoy, Alexis puede volver a las aulas y ayudar a su casa, gracias a un grupo de pibes que entendió que la mejor nota no es un número, sino haber ayudado a un amigo.