La comunidad de El Chaltén fue sacudida por la noticia de un macabro hallazgo en el Hotel La Aldea, perteneciente a la familia Kirchner. Se trata de un hombre de alrededor de 55 años que fue encontrado muerto en una de las habitaciones.
Según informaron fuentes policiales a medios locales, fueron los vecinos del edificio quienes descubrieron el cuerpo. Ante la falta de noticias del hombre durante varias horas, y la ausencia de respuesta a los llamados, decidieron ingresar a la habitación.
Este hecho se registró en un contexto de alta tensión judicial que rodea al Hotel La Aldea: el edificio es objeto de una causa penal por usurpación.
En las últimas semanas, se había notificado una intimación judicial dirigida a cerca de 40 familias que residen en el complejo de manera ilegal, exigiéndoles que desalojen el lugar.
Los testimonios iniciales recabados por la Policía de El Chaltén sugieren que el hombre, quien fue encontrado el martes 21 de octubre, estaba atravesando una depresión.
El caso quedó bajo la órbita del Juzgado de Instrucción de El Calafate, desde donde se dispuso inmediatamente la realización de la autopsia correspondiente.
Cómo es por dentro el hotel que pertenece a la familia Kirchner
Actualmente, el hotel está ocupado por familias sin recursos, según pudo constatar la periodista Guadalupe Vázquez en un informe especial para Telenoche. Sus habitantes sobreviven sin infraestructura adecuada y “colgados” del suministro eléctrico, con el aval del poder local.
El hotel La Aldea es la imagen de una inversión millonaria que hoy es investigada por la Justicia como un caso de lavado de dinero, un hecho más que envuelve a los Kirchner en una trama de corrupción.
En 2016 cerró sus puertas para una ampliación a cargo del arquitecto Pablo Grippo, el mismo que diseñó el hotel boutique de Cristina Kirchner en El Calafate. Nunca más volvió a abrir.