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El País

Catamarca: La Virgen Inmaculada del Valle luce su nuevo manto

Esta ceremonia, cargada de fervor religioso, fue una ofrenda del Servicio Penitenciario Provincial y de la Pastoral Carcelaria a la Virgen, como expresión de gratitud por las bendiciones recibidas.

En un emotivo acto realizado el 28 de noviembre, la imagen de la Virgen Inmaculada del Valle recibió su nuevo manto en la Catedral Basílica y Santuario Mariano de Catamarca, en vísperas de las fiestas marianas. Esta ceremonia, cargada de fervor religioso, fue una ofrenda del Servicio Penitenciario Provincial y de la Pastoral Carcelaria a la Virgen, como expresión de gratitud por las bendiciones recibidas, especialmente durante la pandemia y a lo largo de los 33 años de vida de la institución.

 

Un manto de fe y gratitud

El nuevo manto, elaborado con dedicación y amor en el Taller de María, simboliza la acción de gracias por los beneficios alcanzados a través de la intercesión de la Madre Morena. En el contexto del Año de la Oración, la prenda es un símbolo de la devoción y el compromiso de la comunidad penitenciaria, quienes trabajaron unidos para confeccionarlo. La ceremonia comenzó en un ambiente de oración y alabanzas, con la presencia de los sacerdotes Gustavo Flores y Ramón Carabajal, rector y capellán del santuario, respectivamente, quienes guiaron el acto litúrgico.

 

Participación de la comunidad penitenciaria

En el acto, participaron autoridades del Servicio Penitenciario Provincial, encabezadas por el director general, Crio. Gral. (RE) Daniel José Coronel, y acompañadas por otros altos funcionarios como el subdirector prefecto general Julio Barrionuevo, la directora de Administración CPN Natalia Tapia Foressi, y varios miembros de la fuerza, junto a una interna de la Unidad de Mujeres, quienes representaron a las distintas divisiones del servicio penitenciario. También estuvo presente el diácono Sergio Colósimo, quien realiza su labor pastoral en la cárcel junto al capellán, padre Dardo Olivera.

 

El manto: símbolos de esperanza y redención

El manto es una obra artística que transmite un profundo mensaje de fe y esperanza. En su diseño, se destacan varias imágenes simbólicas, entre ellas una representación de san Maximiliano María Kolbe, santo patrono de los privados de libertad, quien dio la vida por un prisionero. Este acto de sacrificio se encuentra reflejado en el manto como un símbolo de entrega y coraje por el prójimo y por Cristo.

El lado derecho del manto muestra las manos de Cristo, con sus llagas visibles detrás de las rejas, acompañado de un pasaje del Evangelio: "Estuve preso y me viniste a visitar". En la parte posterior, se bordó el escudo del Servicio Penitenciario Provincial, como reconocimiento a la colaboración de la institución en esta obra. Además, una flor de diamela con una piedra de rodocrosita resalta la belleza del Cristo Redentor, simbolizando su gloria y la salvación del mundo.

 

Arte y devoción

La confección del manto fue realizada a mano, con materiales donados por fieles, incluyendo cristales enviados desde Estados Unidos por una devota y otros elementos donados por la comunidad. Los cristales y galones empleados en la prenda fueron trabajados con esmero en el Taller de María, que se ha convertido en un espacio de apostolado y fe, donde varias mujeres de la comunidad, movidas por la devoción, ofrecieron su tiempo y esfuerzo para que este manto pudiera ver la luz.

 

Un acto de fe que trasciende

La vestición de la Virgen Inmaculada del Valle fue un momento de profunda reflexión y conexión espiritual, en el que los presentes, cantando y orando, veneraron a la Reina y Señora del Valle. Posteriormente, la imagen fue trasladada al Monasterio Inmaculada del Valle de las monjas dominicas, donde permanecerá hasta el inicio de la novena mariana, que comenzará este viernes 29 de noviembre.

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