"Corrupción es iniciar una investigación criminal atribuyéndole a la víctima principal la responsabilidad de lo sucedido, considerándola 'mala víctima' y guiándose por aberrantes rumores sociales sobre su vida privada, sin el más mínimo sustento fáctico. Corrupción es investigar a la familia de la víctima porque ésta resultaba sospechosa a los ojos de alguna parte de la sociedad, o porque uno de sus miembros resultaba fácilmente sospechable a raíz de prejuicios de los más arcaicos como su sexualidad". Así, en un tono duro, la familia de Nora Dalmasso (51) pidió a principios de noviembre el juicio político y la destitución de los tres fiscales que trabajaron en el caso.
Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro nunca fueron removidos de sus cargos y seguirán en sus despachos. Pero este jueves el jurado de enjuiciamiento de Córdoba decidió iniciarles juicio político por su supuesto "mal desempeño" y "negligencia grave" en la investigación de la violación y muerte de Nora Dalmasso ocurrida en su casa de Villa Golf, Rio Cuarto, Córdoba, el 26 de noviembre de 2006. Hace 19 años.
Las miradas sobre los fiscales recrudecieron a fines del año pasado cuando nuevos resultados de ADN señalaron al parquetista Roberto Bárzola (46) como principal sospechoso del crimen. Pero éste terminó sobreseído por "prescripción" circunstancia que la familia de Nora aun sigue peleando en la Justicia. "Dichos funcionarios, contando en la causa penal bajo su dirección con elementos probatorios más que suficientes para sospechar que el Sr. Roberto Marcos Bárzola podría ser el autor material de los delitos sufridos por la Sra. Nora Raquel Dalmasso y, por ende, encontrándose obligados a investigar al referido Bárzola, decidieron dejarlo totalmente de lado", dice la denuncia de los Macarrón a la que tuvo acceso Clarín. Y agregan: "En cambio, optaron por encarnizarse en contra de la familia de la víctima, incurriendo en violencia institucional contra la misma y poniendo en riesgo la condena de quien los análisis genéticos -que ellos injustificadamente se negaron a realizar-recientemente vinieron a ratificar que sería el culpable".
Reiteradamente la familia había pedido que se incluyera a Bárzola en la lista de personas a tomarles muestra genética. La primera fue en el 2007. Pero los fiscales siempre se negaron, tal vez porque habían quedado muy mal parados luego de demorar a Gastón Zarate, el llamado "perejil" cuya detención generó una marcha popular en su apoyo.
Cada uno a su turno, los fiscales se ensañaron con la familia de la víctima, insinuaron una relación incestuosa entre Facundo y su madre; acusaron al viudo de contratar sicarios; inventaron un avión fantasma para derribar la coartada de Macarrón de que estaba jugando al golf en Uruguay cuando fue el homicidio. En esa línea dejaron de investigar otras hipótesis, entre ellas la más sencilla, que llevaba a Bárzola.