Un hecho insólito sacudió al partido bonaerense de Morón. Un hombre de 38 años, identificado como Martín Emilio Ocampo, pasó de ser el "testigo clave" que ayudó a detener a un delincuente a convertirse en imputado tras descubrirse que se había apropiado del botín del robo: nada menos que 30 millones de pesos.
El episodio comenzó el pasado 30 de diciembre con una violenta "salidera bancaria". Un empresario fue asaltado por motochorros que le sustrajeron la millonaria suma. La víctima, lejos de resignarse, persiguió a los ladrones con su camioneta y los embistió, obligándolos a huir a pie.
El "falso héroe" En ese escenario caótico apareció Ocampo. El hombre alertó a un patrullero, señaló la ruta de escape de uno de los asaltantes y acompañó a los oficiales hasta lograr la detención del sospechoso (un joven de 34 años). Hasta ahí, una actitud ciudadana ejemplar. Ocampo declaró como testigo y se fue a su casa.
La mentira tiene patas cortas
Sin embargo, algo no cerraba: al detenido no le encontraron ni el dinero ni el casco. El fiscal Claudio Oviedo ordenó revisar las cámaras de seguridad y se llevó una sorpresa mayúscula. Las imágenes mostraron que, tras la detención del ladrón, el "testigo" regresó al lugar, encontró la bolsa con los 30 millones tirada, la ocultó detrás de una medianera y luego se la llevó, omitiendo este "pequeño detalle" en su declaración ante la Justicia.
La dulce vida duró poco
La investigación avanzó rápido y descubrió que el motoquero no perdió el tiempo. A los pocos días, utilizó parte del dinero robado (unos 17 millones de pesos) para comprarse una camioneta Honda HR-V blanca.
Finalmente, la Justicia ordenó incautar el vehículo y Ocampo quedó imputado por encubrimiento y falso testimonio. Si bien permanece en libertad porque son delitos excarcelables, pasó en cuestión de días de ser el héroe del barrio a enfrentar una causa penal, al igual que el ladrón que ayudó a capturar.