A partir de hoy, los consumidores argentinos que utilicen sus tarjetas para abonar gastos en dólares, tanto en el país como en el exterior, verán un precio más accesible. El Gobierno decidió no prorrogar el impuesto PAIS, lo que provoca una reducción en el costo del dólar tarjeta, que ahora cotiza a algo menos de $1.360, según el valor del dólar oficial del Banco Nación.
Este ajuste se produce en medio de un panorama económico que genera incertidumbre, ya que el tipo de cambio para estos consumos sigue siendo más caro que el dólar MEP o Bolsa, que actualmente se encuentra $230 por debajo del nuevo valor del dólar tarjeta, y aún más caro que el dólar blue, con una diferencia de $210. Sin embargo, la diferencia que hasta hace poco era superior a los 500 pesos, se ha reducido considerablemente.
El fin del impuesto PAIS y sus consecuencias económicas
La eliminación del impuesto PAIS, que estuvo en vigor durante cinco años, tiene un impacto notable tanto en la economía macro como en la micro. Este gravamen, que llegó a representar casi el 10% de la recaudación tributaria en 2024, fue diseñado para financiar diversos sectores, desde la construcción de viviendas hasta el sistema previsional. Durante su vigencia, el impuesto aportó aproximadamente USD 17.300 millones a las arcas del Estado, según el economista Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).
Sin embargo, la desaparición del PAIS dejará un vacío fiscal que el gobierno deberá compensar, ya que el impuesto representó un 2% del Producto Bruto Interno (PBI) durante los últimos dos años. El desafío fiscal para 2025 será encontrar una alternativa para reemplazar esta importante fuente de recaudación.
El impacto en el consumo y las reservas
La medida del Gobierno busca generar un estímulo a los consumos con tarjeta, pero también podría generar un impacto en las reservas internacionales del Banco Central (BCRA). Santiago Bausili, presidente del BCRA, destacó que la mitad de los gastos en dólares por parte de los turistas se financian con divisas propias, como dólares comprados a través de operaciones paralelas, como el MEP o el blue. Sin embargo, cuando estos gastos se abonan con pesos, el banco debe destinar reservas para cubrir los pagos.
Bausili explicó que, al haber una mayor diferencia entre el dólar tarjeta y el dólar paralelo, la tendencia de los consumidores es optar por pagar con divisas propias cuando es posible. Sin embargo, la pregunta es si esta dinámica cambiará ahora que la diferencia en las cotizaciones es menor. El aumento de los consumos con tarjeta, si bien podría aliviar el bolsillo de los consumidores, podría presionar las reservas del BCRA, lo que generaría un efecto negativo en el mercado cambiario.
Desafíos y perspectivas para el futuro
El futuro de este nuevo tipo de cambio dependerá de diversos factores, entre ellos el comportamiento de los consumidores y la evolución de los precios paralelos. Si el dólar paralelo se acerca más al valor del dólar tarjeta, es probable que los turistas vean menos diferencia entre usar la tarjeta o cambiar sus pesos por divisas antes del viaje.