Dolores Noemí López Candal de Rigoni, más conocida como Lolín Rigoni, falleció en la madrugada de este martes a los 100 años, dejando un legado imborrable como la última Madre de Plaza de Mayo de Neuquén.
Lolín fue una de las referentes más importantes en la defensa de los derechos humanos en la región patagónica. Su vida estuvo marcada por el dolor y la lucha: militante incansable en la búsqueda de verdad y justicia, formó parte de las Madres de Plaza de Mayo tras la desaparición de su hijo durante la última dictadura militar en Argentina.
Durante décadas, participó de marchas, encuentros y actos conmemorativos, llevando siempre en alto el reclamo por memoria, verdad y justicia. Su figura se convirtió en símbolo de perseverancia, amor materno y compromiso social, ganándose el respeto de toda la comunidad neuquina y de organismos de derechos humanos a nivel nacional.
La noticia de su fallecimiento generó profundo pesar entre vecinos, autoridades y militantes. Diversas organizaciones recordaron su valentía y expresaron sus condolencias a la familia, destacando que su lucha "trasciende generaciones".