En la tarde del lunes, una patrulla de Gendarmería del Destacamento Móvil 2, mientras recorría las calles de Rosario, fue alertada por vecinos que solicitaban ayuda en la intersección de Casilda y Liniers.
Al llegar, el 2do Comandante Carlos Herasemzuk y los cabos Mario Ríos, Roxana Pintos y Cristian Calderón encontraron a una mujer con una bebé de un año y seis meses en brazos, que presentaba síntomas de asfixia. De inmediato, los gendarmes realizaron maniobras de desobstrucción de las vías respiratorias, logrando que la niña expulse saliva y normalice su respiración.
Con la autorización de la madre, la trasladaron al Hospital Carrasco, donde se diagnosticó que la paciente se encontraba inestable y con fiebre, por lo que fue derivada al Sanatorio de Niños en el Servicio de Neurología para estudios más detallados.
Actualmente, la menor está en observación, estable y fuera de peligro, acompañada por su madre.