
Una noticia impensada sacudió las mesas argentinas y la industria cárnica nacional: el tradicional asado, símbolo culinario y ritual familiar, comenzará a importarse desde Brasil. La drástica medida, impulsada por los elevados precios de la carne vacuna en el mercado local, llega en un contexto de profunda crisis económica que atraviesa el país bajo la gestión de Javier Milei.
El aumento sostenido del precio del asado, uno de los cortes más emblemáticos de la gastronomía argentina, ha impactado directamente en el bolsillo de los consumidores, llevando a esta inédita decisión que pone en jaque a la industria ganadera local. En las últimas horas, se confirmó que Argentina iniciará la importación de asado desde el vecino país, una medida que comenzará a implementarse en los próximos días, principalmente en las provincias del sur.
Según trascendió, las góndolas patagónicas serán las primeras en ofrecer cortes de carne provenientes de Brasil a precios significativamente más bajos que los actuales. Información publicada por El Economista revela que "el asado brasileño se venderá aproximadamente $9.000 por kilo", una cifra considerablemente inferior a los $22.000 que se pagan actualmente por el asado argentino en esa región.
La decisión de recurrir a la importación de asado desde Brasil generó fuertes críticas y preocupación entre los empresarios ganaderos argentinos, quienes ven en esta medida una amenaza para la producción local y el futuro del sector. Sin embargo, también surgieron voces que consideran esta importación como una solución temporal para aliviar la presión sobre el bolsillo de los consumidores, quienes han visto cómo el precio de la carne se disparó hasta volverse inaccesible para muchas familias.
La realidad es que el aumento de precios, impulsado por diversos factores económicos, ha puesto en jaque la tradición del asado argentino. Lo que antes era un plato habitual en las reuniones familiares y sociales, se ha convertido en un lujo para muchos hogares. La importación desde Brasil busca ofrecer una alternativa más económica, aunque esto implique un cambio profundo en la dinámica del mercado cárnico y en la identidad culinaria del país.
Esta inesperada noticia marca un nuevo golpe para los argentinos en medio de la crisis económica, evidenciando cómo la escalada de precios está afectando incluso a los símbolos más arraigados de la cultura nacional. La llegada del asado brasileño a las góndolas argentinas abre un interrogante sobre el futuro de la industria cárnica local y sobre la posibilidad de que los consumidores puedan seguir disfrutando de este plato tradicional sin que represente un impacto tan significativo en sus economías familiares.
Con información de El Destape