Lo que comenzó como un proyecto educativo terminó convirtiéndose en una pesadilla para Gianni Dante Bettiga, un joven de 23 años oriundo de Tierra del Fuego que en febrero viajó a Rusia para estudiar el idioma y hoy se encuentra en el frente de guerra en Donetsk.
Según relató su familia, Bettiga fue persuadido por otros jóvenes a inscribirse en una empresa privada que ofrecía residencia y un salario. Sin embargo, el contrato —escrito en ruso— habría derivado en una incorporación forzada a las fuerzas militares, extendiendo su compromiso de uno a tres años.
“Tuvo entrenamiento militar durante dos semanas cerca de Moscú y a la tercera lo mandaron a Donetsk”, explicó su padre, Juan Bettiga, quien junto a la madre del joven, Carla Zucchi, envió una carta al Ministerio de Defensa ruso solicitando su liberación.
Desde el frente, Gianni envió mensajes desesperados a su familia: “Estoy en el frente de batalla. Quiero volver a la Argentina pase lo que pase. Por favor, hagan algo para sacarme de acá”, escribió. En otro pasaje confesó su temor: “No le tengo miedo a morir, pero sí a perder un brazo o una pierna”.
Su padre reconoció la angustia familiar y la dificultad diplomática: “Leerlo me quebró... pero no voy a bajar los brazos. Argentina no tiene relación bilateral con Rusia, pero voy a hacer todo lo posible para traerlo”. Su madre fue contundente al describirlo: “Nada más alejado de la vida militar que mi hijo”.
Mientras la familia activa vías de ayuda, el drama del joven fueguino pone en foco la falta de canales oficiales y los riesgos que enfrentan extranjeros reclutados en zona de conflicto.