El Gobierno nacional desplegó en los últimos días una estrategia parlamentaria intensa para encarar diciembre con mayor fortaleza. Tras el ingreso de los nuevos legisladores, el bloque oficialista quedó a un paso de convertirse en la primera minoría en la Cámara de Diputados, un objetivo que le permitiría asumir el control de comisiones clave y darle mayor impulso a su agenda legislativa.
El Ejecutivo considera prioritaria la aprobación del Presupuesto 2026, pieza central para ordenar las cuentas públicas del próximo año. Para lograrlo, funcionarios y referentes parlamentarios mantienen conversaciones con gobernadores, bloques aliados y representantes provinciales, con el fin de asegurar los votos necesarios y evitar sobresaltos en el recinto.
En paralelo, el Gobierno avanza en los lineamientos de una reforma laboral que pretende presentar en el Congreso. Aunque la iniciativa es una de las más importantes dentro del paquete de cambios estructurales, su tratamiento se perfila más complejo y podría extenderse varias semanas más. Algunos legisladores estiman que el debate podría continuar incluso después de fin de año, debido a la necesidad de negociar puntos sensibles con distintos sectores políticos y sindicales.
La administración evalúa convocar a sesiones extraordinarias entre el 10 y el 31 de diciembre, con el objetivo de acelerar la sanción del Presupuesto. La reforma laboral, por su parte, sería incorporada al debate cuando existan mayores garantías de que podrá reunir un acuerdo suficiente para avanzar.
Si la estrategia oficialista resulta exitosa, el Gobierno consolidará un nuevo escenario parlamentario que podría acelerar la implementación de su programa económico y laboral. Esto implicaría una reconfiguración dentro de la Cámara de Diputados, donde la correlación de fuerzas será determinante para los proyectos de los próximos meses.